El fenómeno climático de El Niño provoca severos impactos en la producción agropecuaria de Misiones. Las lluvias intensas, ráfagas de viento, caída de granizo, saturación de agua en suelos y el desborde de arroyos y ríos generan daños y se advierte riesgo en la productividad.
Entre la producción más expuesta destacan el tabaco -uno de los motores económicos de la provincia- y la mandioca, fundamental tanto para el mercado como para la alimentación cotidiana regional. Mientras que el exceso de agua frena el desarrollo de las plantas de tabaco, en la mandioca provoca la pudrición de las raíces.
Asimismo, las fuertes ráfagas dañan invernaderos, cubiertas plásticas, mallas de sombreo y postes. Esto genera pérdidas críticas en cultivos como el tomate y causa desabastecimiento de hortalizas de hoja (lechuga y cebollita de verdeo) en los mercados locales.

Impacto en los rendimientos
“Las producciones más vulnerables son los cultivos anuales como el tabaco, la mandioca, los hortícolas, la sandía, el melón y el pepino. Son cultivos que el productor planta para obtener rentabilidad en 90 o 100 días y hoy están seriamente condicionados por el clima”, advirtió Ariel Villasanti, técnico de extensa trayectoria en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta). Además, el especialista remarcó que la alta humedad favorece la aparición de enfermedades y eleva los costos operativos. “Estamos ante una posible disminución considerable de rendimientos”, continuó.

A esto se suma el deterioro de los caminos rurales por las precipitaciones extraordinarias, lo que dificulta el traslado de las cosechas, afectando especialmente a las familias de la agricultura familiar.

Situación ganadera
La crecida de los ríos Paraná y Uruguay, junto con el aumento del caudal de arroyos internos, ha obligado a los ganaderos a evacuar y trasladar el ganado hacia terrenos más altos para evitar pérdidas por anegamiento.
Ante este contexto, el Ministerio del Agro y la Producción se reunirá este lunes, a las 10:00, en el Museo Aníbal Cambas, en Posadas, y evaluará la situación junto a representantes del Inta, Senasa, Defensa Civil y otras organizaciones.
Aunque el pico de precipitaciones se prevé para noviembre y diciembre, se advierte que el fenómeno El Niño se extenderá hasta mediados del próximo año.
Recomendaciones desde el Inta
Frente a este escenario, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria analizó sus registros agrometeorológicos históricos y elaboró una guía de manejo preventivo orientada a adaptar las prácticas agrícolas. El foco está puesto en el manejo de las plantas, la fertilización, la protección del suelo, el manejo de malezas y la prevención de enfermedades:
Yerba Mate
En el cultivo de yerba mate se recomienda mantener una buena cobertura vegetal en el suelo (implantada o espontánea) para evitar la erosión. La atención debe ser mayor en yerbales recientemente implantados donde se realizaron labores de remoción, como aradas o rastreadas.
También es importante una estructura de planta abierta y bien aireada. De esta forma, se reducen las condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades.

Cultivos hortícolas
En cultivos hortícolas bajo cubierta, el técnico Villasanti destacó la importancia de trabajar sobre la humedad y la temperatura, pero también de realizar un seguimiento permanente de la producción.
Una de las primeras medidas es ajustar la frecuencia y la intensidad del riego. “Verificar la humedad del suelo en los cultivos es fundamental para no encharcar los cultivos”, señaló.
La renovación del aire es otra medida central. En cultivos de fruto como tomate, pimiento y pepino, se recomienda levantar las cortinas durante la mañana, siempre que no haya precipitaciones, para permitir el ingreso de aire.

La circulación de aire puede mejorarse dentro del cultivo. En tomate, pimiento y pepino, las podas de las hojas más viejas y cercanas al suelo permiten favorecer la aireación. En cultivos de hoja, como la lechuga, se recomienda evitar densidades excesivas: aumentar la distancia entre plantas favorece la ventilación y reduce la humedad acumulada.
También se debe controlar el estado general de la estructura. Los plásticos requieren especial atención. “Hay que fijarse que estén bien tensos, bien estirados, para que tengan buena caída en la estructura, para que saquen rápidamente el agua”, explicó Villasanti. Una tensión adecuada favorece el escurrimiento y evita embolsamientos de agua que pueden aumentar la carga sobre la cubierta.
Frente al viento, las cortinas rompevientos con especies arbóreas pueden ayudar a disminuir su impacto sobre las estructuras.
El manejo ambiental debe complementarse con el monitoreo sanitario. Las condiciones de alta humedad y temperatura pueden favorecer enfermedades, por lo que el seguimiento de los cultivos debe ser sostenido.
Villasanti también recomienda planificar las aplicaciones de productos fitosanitarios de acuerdo con las necesidades de cada cultivo, con un calendario preventivo y respetando las recomendaciones de uso.
Caminos rurales
Un ítem sumamente importante son las tareas preventivas para reducir la erosión, mejorar el drenaje y sostener la transitabilidad de los caminos rurales.
Así lo advirtió el ingeniero agrónomo Ramiro Sosa, jefe de la Agencia de Extensión Rural de Inta Apóstoles.
Uno de los primeros puntos a revisar son las cunetas, que cumplen un papel central en la conducción del agua hacia los sectores de descarga. Cuando presentan erosión, es necesario restituir su perfil e incorporar disipadores de energía a distancias calculadas, con el objetivo de reducir la velocidad del agua y estabilizar el terreno.
Otro aspecto es garantizar que las obras de drenaje estén libres de obstáculos. Cunetas, alcantarillas, sangrías y drenajes laterales deben limpiarse y desobstruirse antes de los períodos de lluvias intensas. La acumulación de sedimentos disminuye la capacidad de evacuación del agua y puede provocar desbordes hacia la calzada.

Es necesario revisar los pozos de decantación y las trampas de sedimentos. Su vaciado y reacondicionamiento permite que puedan retener el material arrastrado por las precipitaciones sin colmatarse rápidamente. De esta manera, además de proteger la infraestructura, se reduce el volumen de suelo que termina llegando a los cursos de agua.
La superficie del camino tampoco queda fuera del mantenimiento preventivo. El perfilado y el correcto abovedado permiten que el agua escurra hacia los laterales en lugar de concentrarse sobre la huella de circulación. Del mismo modo, las lomadas deben conservar su perfil y contar con suelo adecuadamente compactado para evitar cortes y procesos de socavación en los sectores donde se conectan con las cunetas.

