El reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) revela que la producción de yerba mate acumuló una fuerte caída desde el inicio de la desregulación de mercado implementada por la gestión del Gobierno nacional.
El informe (con datos a junio de este año) indica que la producción experimentó una contracción sostenida entre 2025 y mediados de 2026.
En el año 2025 se registró un volumen total de 889,3 millones de kg, lo que representó una disminución del 9,9% respecto al récord histórico alcanzado en 2024. Pese a este retroceso, la cifra superó levemente (+0,8%) los niveles del año 2021.
En el primer semestre de 2026, la caída en la producción se acentuó al alcanzar únicamente 417,5 millones de kg. Esto significó un descenso del 7,2% respecto al primer semestre de 2025 y un desplome del 25,9% en comparación con el mismo lapso de 2024.
Si se tiene en cuenta el acumulado enero-julio de 2026, con un total de 568,9 millones de kg ingresados a los secaderos, se confirmó la persistencia del ciclo a la baja. Este resultado representó una reducción del 11,2% frente al mismo periodo de 2025 y se ubicó como el sexto menor registro para esos siete meses en los últimos ocho años.
Consumo
Por otra parte, el comportamiento del consumo interno de yerba mate entre 2025 y la primera mitad de 2026 refleja una dinámica de recuperación parcial seguida de un leve estancamiento:
Durante 2025, impulsado por una desaceleración en la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el consumo interno creció un 3,1% interanual, pasando de 258,8 a 266,8 millones de kg. Sin embargo, en la comparación acumulada frente al registro de 2023 (285,4 millones de kg), la cifra total de 2025 se mantuvo un 6,5% por debajo.
Pero en el primer semestre de 2026, la demanda interna mostró una ligera contracción del 0,7% interanual, al registrar 137,3 millones de kg frente a los 138,3 millones de kg del mismo período de 2025. Al comparar este acumulado de seis meses con el de 2023 (138,7 millones de kg), el Cepa observa una baja menor del 1,0%.
Exportaciones
El sector exportador de yerba mate mostró un desempeño expansivo durante 2025 y los primeros siete meses de 2026, impulsado por la apertura y demanda de nuevos mercados internacionales.
En 2025, las ventas al exterior experimentaron un crecimiento del 32,4% interanual y un incremento del 43,7% en comparación con el promedio registrado entre 2019 y 2024. Los principales destinos comerciales fueron Siria, Chile, España y Estados Unidos (país que desplazó a Brasil al quinto lugar).
Durante el período enero-junio de 2026, las exportaciones mantuvieron la tendencia positiva con una suba del 6,6% frente al mismo lapso de 2025 y un aumento del 27,5% respecto al promedio del período 2019-2026.
En el acumulado enero-julio de 2026, se alcanzó un récord de 32,1 millones de kg, lo que representó un incremento interanual del 4,0%. A pesar de este hito histórico en el comercio exterior, el volumen exportado no logró compensar por completo la retracción del mercado interno.
Importación
Al cierre de diciembre de 2025, las importaciones registraron un alza sustancial del 72,4% en comparación con 2023, a pesar de haber mostrado un leve descenso del 4,6% interanual frente a 2024. Los principales países proveedores fueron Brasil (72,2%) y Paraguay (27,2%).
Durante el período enero-junio de 2026, el volumen importado cayó un 30,1% respecto al mismo semestre de 2025. Sin embargo, la cifra se mantuvo marcadamente alta al cotejarla con el primer semestre de 2023, registrando un incremento del 163,1%.
El 99,9% del total ingresado al país correspondió a yerba mate molida. La oferta externa se distribuyó exclusivamente entre Brasil (65,8%) y Paraguay (34,2%).
La situación de los productores revela el deterioro en la cadena de pagos del sector, caracterizada por la postergación de los cobros y un aumento en el riesgo crediticio.
Precio al productor y precio en góndola
El informe del CEPA desnuda la crítica situación del sector primario de la yerba mate.
El panorama de precios y rentabilidad para los productores muestra una severa crisis de ingresos y descalce de costos a mediados de 2026:
En junio de 2026, el precio máximo abonado por la hoja verde fue de $280 por kg, lo que significó un descenso del 8,2% en comparación con mayo de 2025.
Durante junio de 2026, el productor captó apenas el 16,1% del precio de venta del producto en góndola. Además, el promedio acumulado en el primer semestre de 2026 (13,3%) registró el nivel más bajo para este indicador desde 2019.
Al comparar el costo de producción —$473,70 (sin incluir impuestos ni margen de ganancia)— con el precio percibido, los productores enfrentaron una pérdida de $193,70 por kg, monto que representa un desfase negativo equivalente al 69,2% respecto de lo que efectivamente cobran.
Otro ítem importante es que los productores no cobran la totalidad de lo producido al contado, sino una parte al momento de entrega y la otra parte en cuotas a 30, 60, 90 y hasta 120 días. “Además de un sistema de pagos cada vez más extendido en el tiempo, se debe sumar el creciente aumento de cheques rechazados correspondientes al pago de lo producido”, advierte el Cepa.
Precios: productor y góndola
El Cepa analizó la relación entre lo que recibe el productor y el precio de góndola, observando que el primero logra captar el 16,1% del precio de venta en góndola a junio de 2026. “El promedio del semestre enero-junio 2026 (13,3%) representa el peor semestre desde 2019 del ratio entre lo que recibe el productor y el precio de góndola por kilo”.
En términos reales, “el consumidor paga un 44,3% menos por kg de yerba en góndola respecto de lo que debería costar si el precio hubiera acompañado la inflación desde diciembre de 2023”. Al productor, en cambio, “le pagan un 60,2% menos por kg de hoja verde en relación al valor ajustado por IPC: esa brecha la absorbe el eslabón intermedio, el secadero, que consolida su posición a costa del productor primario”.
Efecto desregulación
La desregulación del precio planteada en el DNU 70 “implica que las industrias procesadoras de yerba mate puedan decidir arbitrariamente el precio de pago al productor sin ninguna referencia de precios que garantice la cobertura de costos para afrontar una nueva cosecha”, se lee en el documento realizado por economistas.
Mayor concentración en pocas manos
Para el Cepa, la desregulación del sector yerbatero y la falta de control en los precios “genera que las marcas más grandes profundicen sus ganancias mediante el establecimiento de precios a la baja a los productores, buscando aumentar su participación en el mercado mediante el sostenimiento de los precios de góndola por debajo de la inflación (por su mayor capacidad para absorber costos crecientes respecto de las pequeñas empresas)”.
En esa línea, se describe que los 10 primeros del ranking de producción industrial acumulan el 76,8% del mercado: “Los tres primeros (Cooperativa Colonia Liebig, Las Marías y La Cachuera) explican el 49,5% de la producción salida del molino, a través de más de media docena de marcas y presentaciones de las más diversas”. Pese al ascenso de La Cachuera al tercer puesto, “el conjunto de marcas misioneras —atomizado en 86 operadores frente a apenas 6 empresas correntinas— continúa perdiendo peso relativo frente a la creciente concentración liderada por las firmas de Corrientes”.
En ese contexto, se destaca una diferencia importante entre ambas provincias en la etapa de industrialización: Misiones registra 86 operadores (pymes, cooperativas, empresas familiares), mientras que Corrientes concentra solamente 6 empresas.
Los datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (correspondientes al año 2021) muestran que «la producción primaria se encuentra atomizada, con 12.000 pequeños productores». La cuenca de producción cuenta con 228 establecimientos que operan como secaderos registrados a nivel nacional y 105 industrias molineras y fraccionadoras.

