Fundición San Cayetano, considerada la empresa de fundición más grande de Argentina, ingresó en concurso preventivo por su elevado nivel de endeudamiento. La compañía destina cerca del 80% de su producción al mercado externo y fabrica piezas para sectores como la minería, la siderurgia, la industria petrolera y la automotriz. A ese panorama se suman deudas con entidades financieras por $22.355 millones.

La apertura del concurso esta dispuesta por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, a cargo del juez Nicolás Raggio. Tras la resolución, la gerencia aseguró que “ratifica la continuidad de sus operaciones y la estabilidad de su equipo de trabajo” y sostuvo que la planta continúa funcionando con normalidad.
El escenario financiero contrasta con el proyecto de inversión de US$ 4 millones que la compañía impulsaba en 2025 para comenzar a producir varillas para la construcción. Los registros oficiales del Banco Central correspondientes a 2026 muestran 198 cheques rechazados por más de $1.129 millones, de los cuales la empresa había abonado apenas el 6,26%.
Fundición San Cayetano pasó de 600 trabajadores a 260
La empresa fue fundada en 1956 por el inmigrante italiano Nazareno Sforzini en Tres de Febrero. En 1979 trasladó sus operaciones al Parque Industrial de Almirante Brown, en Burzaco, donde actualmente posee una planta de 45 mil metros cuadrados y diez hornos de inducción, con una capacidad de fusión de 30.000 toneladas anuales.
Durante sus años de mayor actividad llegó a emplear a 600 trabajadores, aunque actualmente cuenta con una plantilla de 260 operarios. Su trayectoria también incluye trabajos de gran escala para compañías internacionales: en 2018 produjo un cilindro de 40 toneladas para Nucor Yamato Steel, en Arkansas, considerado la pieza colada más grande de la historia industrial argentina.

Desde la conducción explicaron que el problema no estaría relacionado con una falta de demanda, sino con el fuerte encarecimiento del financiamiento, que elevó los costos crediticios hasta superar los márgenes de rentabilidad operativos y llevó a la firma a recurrir a la vía judicial para reestructurar sus pasivos.

