El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) cambiará desde enero de 2026 la forma de medir la inflación en Argentina. Se dará al actualizar la metodología del Índice de Precios al Consumidor, con una nueva canasta y nuevas ponderaciones, para reflejar mejor los hábitos de consumo de los hogares, tras una recomendación técnica y con el objetivo de mejorar la calidad estadística del indicador.
El INDEC, conducido por Marco Lavagna, confirmó que la nueva metodología del IPC comenzará a difundirse con los datos correspondientes a enero de 2026. El cambio se apoya en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2017-2018 y responde a estándares internacionales de buenas prácticas estadísticas.
La última actualización del IPC se realizó en 2016. Sin embargo, se basó en una canasta construida con datos de 2004. Desde entonces, los hábitos de consumo cambiaron de manera significativa. Algunos rubros quedaron subrepresentados. Otros, sobredimensionados frente al gasto real de los hogares.

El objetivo central de la actualización es claro. Lograr que la canasta esté lo más cerca posible del consumo promedio de bienes y servicios. Para eso, el INDEC revisó tanto los productos incluidos como el peso relativo de cada rubro dentro del índice, un factor clave para que la medición de la inflación sea representativa.
Durante 2025 hubo especulaciones sobre el momento elegido para aplicar el cambio. En especial, por tratarse de un año atravesado por elecciones legislativas. Desde el organismo aclararon que la decisión de implementarlo en 2026 respondió exclusivamente a criterios técnicos.
Según explicaron, comenzar en enero facilita la lectura del indicador. Permite comparaciones interanuales más claras. También asegura continuidad en la variación acumulada del año. Además, garantiza coherencia internacional durante todo el calendario, con la adopción del clasificador COICOP 2018, vigente desde 2023, que amplía la canasta a 13 divisiones.
Desde el INDEC remarcaron que esta opción es la más robusta en términos de comparabilidad, claridad interpretativa y comunicación estadística. También evita ajustes posteriores cuando el IPC se utiliza como deflactor en las cuentas nacionales.

Qué cambia en el nuevo IPC
Actualmente, el IPC está compuesto por 12 divisiones. Entre ellas se incluyen alimentos y bebidas no alcohólicas, vivienda y servicios públicos, transporte, salud, educación, comunicación, recreación y cultura, restaurantes y hoteles, indumentaria, equipamiento del hogar, bebidas alcohólicas y tabaco, y bienes y servicios varios.
Con la nueva metodología se incorporarán consumos que hoy no tienen representación específica. Entre ellos, los servicios digitales. Además, se sumará una categoría particular para seguros. El objetivo es capturar de manera más fiel los cambios en los hábitos de consumo de los argentinos.
La actualización también traerá mejoras operativas. El INDEC duplicará la cantidad de precios relevados y ampliará el número de informantes. Esto apunta a una mayor precisión del indicador.
Desde el organismo anticiparon que el nuevo IPC no modificará de manera sustancial el número final de inflación. El foco estará puesto en mejorar la calidad y la representatividad de la medición.
Aun así, entre los analistas hay expectativa. El resultado dependerá del peso que ganen algunos rubros, como los servicios públicos, frente a otros. Un factor clave para entender cómo la evolución de los precios impacta en la economía cotidiana de los hogares.

