La empresa petroquímica Sealed Air en Quilmes, provincia de Buenos Aires, despidió y desvinculó a cerca de 100 trabajadores en las últimas horas, en el marco de un proceso de reestructuración, en su planta del país, lo que derivó en un paro indefinido impulsado por el gremio ante el fracaso de las negociaciones laborales.
Según se informó, la firma concretó la desvinculación de 65 empleados, luego de haber anunciado inicialmente un total de 97 cesantías. La compañía encuadró la decisión dentro de un “proceso global de optimización de recursos”, en un contexto marcado por la caída de la actividad industrial.
Del total de personas afectadas, 45 trabajadores aceptaron retiros voluntarios. En su mayoría, se trata de empleados próximos a la jubilación. La propuesta buscaba, en principio, reordenar el plantel y sostener la producción, aunque el conflicto se profundizó con el correr de las semanas.
Desde el sindicato advirtieron que la planta quedó completamente paralizada tras el inicio de un paro por tiempo indeterminado. La medida se tomó luego de que fracasaran las negociaciones con la empresa, que se extendieron por más de dos meses.
El delegado general de la comisión interna, Alfredo Piscopo, explicó que la situación productiva no justificaba los despidos. “Veníamos de una planta que no estaba trabajando bien, donde trabajaban 25 personas, pero las otras tres plantas, que representan el 80% de la producción, estaban trabajando incluso con horas extras”, señaló en declaraciones a Radio 750.
En ese sentido, el dirigente sindical aseguró que existía margen para reubicar al personal afectado. “Creíamos que esas 25 personas podían ser absorbidas tranquilamente, sobre todo porque había trabajadores de 62 o 63 años cerca de jubilarse”, sostuvo.
Piscopo recordó que el conflicto se agravó a comienzos de noviembre. “El 3 de noviembre nos encontramos con que la empresa nos informó que, por una reestructuración, iba a despedir a 97 compañeros. Desde ahí comenzó una negociación que terminó con 45 personas quedando en la calle, aunque muchos aceptaron irse de manera voluntaria”, explicó.
Desde el gremio también denunciaron un intento de flexibilización laboral y advirtieron que la situación refleja el delicado momento que atraviesa la industria, con impacto directo en el empleo y la producción.

