El Gobierno nacional presentó este martes su proyecto de Reforma Laboral. El mismo contiene varios de los puntos críticos que se discutieron en las últimas semanas, como el banco de horas, la posibilidad de fraccionar las vacaciones y la implementación de salarios dinámicos.
Sin embargo, esta medida genera una fuerte preocupación en el sistema previsional, dado que la iniciativa incluye una reducción de hasta 3 por ciento en las contribuciones patronales al Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), con el fin de financiar el nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Se estima que este esquema provocará una pérdida anual de recursos que podría llegar a 4.700 millones de dólares.
Según el documento oficial, el recorte tributario se aplicará tanto para crear el sistema indemnizatorio del FAL como sobre el conjunto de los trabajadores registrados. La reforma replica mecanismos que ya generaron desfinanciamiento en el pasado y abre una discusión sobre su impacto en jubilados y pensionados. Además, plantea un cambio profundo en la estructura de ingresos de la Seguridad Social.
Uno de los puntos centrales del proyecto es la creación del FAL, que reemplazará el esquema tradicional de indemnizaciones con un aporte empresario del 3 por ciento de la masa salarial. La norma establece que “los empleadores incluidos en el presente régimen, y mientras persista el efecto de este, tendrán una reducción de tres puntos porcentuales en la contribución patronal con destino al SIPA”. En este sentido, la propuesta traslada recursos previsionales hacia el nuevo fondo de cese.
Pérdidas millonarias en la Seguridad Social
Las proyecciones económicas alertan sobre un impacto considerable en la recaudación del sistema de jubilaciones. Analistas estiman que la pérdida anual por el recorte de aportes podría ubicarse en 2.600 millones de dólares, aunque el monto treparía a 4.700 millones de dólares si se toman los datos salariales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Además, el Gobierno no detalló mecanismos compensatorios que permitan sostener los niveles actuales de financiamiento.

El proyecto también introduce modificaciones que afectan a otras áreas de la Seguridad Social. En consecuencia, reduce del 6 al 5 por ciento la contribución patronal destinada al sistema de obras sociales, lo que implicaría una merma cercana a mil millones de dólares por año. Asimismo, la iniciativa mantiene un recorte permanente del 3 por ciento en la contribución que financia subsistemas como Asignaciones Familiares, el Fondo Nacional de Empleo y el PAMI.
De acuerdo con las estimaciones privadas, esta combinación de bajas impositivas para el sector empresario generará un desfinanciamiento adicional cercano a tres mil millones de dólares anuales. En este sentido, expertos advierten que la reforma no solo modifica el esquema de costos laborales, sino que también compromete el equilibrio de áreas sensibles del sistema previsional. Además, remarcan que la magnitud del ajuste reabre el debate sobre la sustentabilidad futura de la Seguridad Social.

