Con el inicio del ciclo lectivo cada vez más cerca y el retorno progresivo a la rutina habitual, el Boleto Educativo Misionero (BEM) vuelve a posicionarse como una política pública central para garantizar el acceso a la educación en toda la provincia. En este contexto, desde distintos municipios destacan el impacto positivo que genera este beneficio en estudiantes y familias, especialmente en un escenario económico complejo.
En Montecarlo, el coordinador de Juventud Marvin Janssen Harms remarcó la importancia que tiene el BEM para la comunidad educativa local. Según explicó, el beneficio alcanza a unos 7 mil estudiantes de distintos niveles, desde inicial hasta secundario, e incluye también a jóvenes que deben trasladarse a otras ciudades para continuar sus estudios universitarios.
Janssen Harms señaló que el impacto del beneficio en la localidad es “sumamente positivo”, ya que permite que los estudiantes puedan movilizarse sin que el costo del transporte se convierta en un obstáculo. En ese sentido, destacó que se trata de una política pública sostenida por el Gobierno provincial, que continúa vigente a pesar del contexto inflacionario.
“No es un gasto, es una inversión que hace el Gobierno para los estudiantes misioneros”, afirmó, al subrayar que esta medida garantiza igualdad de oportunidades y el derecho a la educación.
El Boleto Educativo Misionero, un alivio para la economía familiar
El funcionario también hizo hincapié en que el BEM representa un alivio concreto para la economía de los hogares, al eliminar una preocupación más dentro de los gastos mensuales. De esta manera, los recursos que las familias no destinan al transporte pueden utilizarse en otras necesidades, como alimentos o materiales de estudio.
Desde la Coordinación de Juventud de Montecarlo, además, se facilita el acceso al beneficio mediante la gestión del trámite inicial en la oficina local. Janssen Harms explicó que muchos estudiantes se acercan para realizar allí el boleto, lo que simplifica el proceso y acerca el Estado a los jóvenes. Luego, completan el trámite correspondiente en las empresas de transporte.
En cuanto a la movilidad estudiantil, el coordinador precisó que alrededor del 20% de los estudiantes de Montecarlo utiliza el BEM para trasladarse a otras localidades, principalmente a Posadas, Oberá y Eldorado, donde cursan estudios universitarios y terciarios. Este dato cobra especial relevancia si se tiene en cuenta que el traslado interurbano implica costos significativamente más altos que el transporte urbano.
En ese sentido, Janssen Harms remarcó que, sin el Boleto Educativo Misionero, muchas familias deberían afrontar un gasto considerable para que sus hijos puedan estudiar fuera de la localidad. Gracias a este beneficio, ese dinero puede destinarse a otras prioridades del hogar, fortaleciendo no solo el acceso a la educación, sino también la economía familiar.

