Tras los primeros 45 minutos del encuentro entre Argentina y España, el campo de juego del MetLife Stadium se transformó en un escenario para un show de 15 minutos, presentado por Chris Martin, líder de Coldplay, en una producción que buscó replicar el formato del tradicional espectáculo del Super Bowl.
La apertura estuvo a cargo de Madonna, quien interpretó Music sobre un buggy acompañada por los exfutbolistas brasileños Ronaldo y Ronaldinho, una de las grandes sorpresas. Luego se sumaron el director de orquesta Gustavo Dudamel, personajes de Los Muppets y la banda surcoreana BTS, mientras que Shakira, Justin Bieber, Burna Boy, el coro PS22 Chorus y figuras de Plaza Sésamo completaron un espectáculo pensado para una audiencia global.

El despliegue requirió una logística especial para respetar los tiempos del partido. Mientras la presentación artística tuvo una duración cercana a los 11 minutos, equipos técnicos ingresaron al campo apenas terminó el primer tiempo para montar y desmontar el escenario en pocos minutos, permitiendo que el complemento comenzara dentro del cronograma previsto por la organización.

Más allá del espectáculo, la FIFA vinculó el evento con una campaña solidaria impulsada junto a Global Citizen para financiar proyectos educativos destinados a niños de distintos países. Con esta innovación, el organismo buscó convertir el entretiempo de la final en un acontecimiento de alcance mundial, integrando deporte, música y entretenimiento en uno de los momentos más vistos del torneo.

