El diseñador italiano Valentino murió este lunes en Roma a los 93 años. Así lo informó la Fundación Valentino Garavani en sus redes.
“Valentino murió hoy en su residencia rodeado de sus seres queridos. El velatorio será este miércoles y jueves en la Plaza Mignanelli y el funeral será el viernes en la Basílica Santa María de los Ángeles y de los Mártires”, en la Plaza de la República, en Roma”, anunciaron en la cuenta de Instagram de la Fundación.

Valentino Garavani, una vida dedicada a la alta costura
Criado en Italia, Valentino aprendió el oficio en París y volvió a Roma para abrir un taller de moda en los mismos años en que los estudios Cinecittà habían llenado la capital italiana de estrellas de Hollywood.
Garavani logró resaltar sobre el resto de astros de la costura romana gracias a clientas tan entusiastas como Jacquie Onassis, pero también a una visión depurada, arquitectónica y gráfica del modelo de alta costura inaugurado en la posguerra europea por Christian Dior.
Su mayor talento, al igual que el de Balenciaga, Givenchy o el primer Saint Laurent, ha residido siempre en la precisión del corte, aunque el italiano supo incorporar una dosis extra de ligereza gracias a vestidos drapeados, ligeros y envolventes. Fue precisamente ese clasicismo el que le permitió transitar por las siguientes décadas sin demasiados apuros.
Mientras los diseñadores italianos de los 70 y 80 se esforzaban en adaptarse al lenguaje de la calle para dominar los resortes del prêt à porter, Valentino seguía apostando todo a la carta de la elegancia sin distanciarse excesivamente de ese jet set que, aunque vistiera vaqueros de día, seguía demandando vestidos largos para las fiestas de etiqueta y suntuosas túnicas para los veranos en Capri, Marbella o Niza.

Su código residió en un puñado de elementos bien definidos:
- Silueta estilizada
- Cortes evasé
- Amor por los colores brillantes y los estampados rotundos
En ese sentido, ha sido siempre el más gráfico de los maestros de la alta costura, capaz de reducir la complejidad y eliminar detalles superfluos para potenciar golpes de efecto como el famoso “rojo valentino”.

