Santino Rzesniowiecki (7) vivió esta Navidad en Posadas, rodeado de familia, amigos y todos los cuidados que su salud requiere. Tras un año difícil marcado por trasplantes y tratamientos oncológicos, el pequeño regresó a su provincia natal para disfrutar de las fiestas. Junto a él, su mamá, Natalia Rodríguez, compartió detalles del regreso y de cómo transcurrió la Nochebuena y Navidad en una entrevista con Canal Doce.
“Pasamos superlindo, tranqui, con una familia amiga del barrio que conocimos. Compartimos entre dos familias y disfrutamos mucho con Santino”, contó Natalia.
Santino: “Papá Noel me trajo lo que quería”
Santino, por su parte, comentó emocionado: “Papá Noel me trajo lo que quería, otro Chui más grande”.
El regreso a Posadas fue posible tras un control médico en Buenos Aires que autorizó el viaje para las fiestas. “Nos permitieron ir a pasar la Navidad y nos organizaron los pasajes super rápido. El día que lo comunicamos fue el mismo que nos trasladamos”, explicó Rodríguez.

Santino recibió su diagnóstico de leucemia en 2021, a sus tres años. Tras 13 meses de quimioterapia intensiva y 24 meses de seguimiento, enfrentó su primera recaída en 2024, lo que lo llevó a Buenos Aires y luego a Singapur, donde pudo acceder a un doble trasplante de médula. “Fue una odisea conseguir todo el tratamiento y los recursos. Nunca perdimos la esperanza”, relató Rodríguez.
Hoy, en Posadas, Santino se encuentra en etapa de seguimiento médico con controles más espaciados y mantiene un cuidado especial de su sistema inmunológico. Su madre detalló: “No tiene inmunidad, debe empezar las vacunas desde cero y evitamos contacto con personas con síntomas virales. Los resguardos son clave para su salud”.
A pesar de las restricciones, Santino logró disfrutar de la Navidad con amigos y familiares. “En Posadas es más fácil mantener contacto con los amigos y primos. Incluso jugó con una compañerita de Garupá. Vamos a plazas y al cine en horarios tranquilos, siempre cuidando la salud”, agregó Rodríguez.

Sobre la experiencia en Singapur, comentó: “Fue un golpe cultural muy grande. La vida allá era distinta, la comida diferente, pero lo importante es que Santi estaba bien y con energía para seguir el tratamiento”.
“No hay que perder la esperanza nunca”
En un mensaje a otras familias que atraviesan situaciones similares, Rodríguez expresó: “La opción más difícil sería rendirse. Hay que aferrarse a la esperanza, la fe y la fortaleza del niño. No hay que perder la esperanza nunca”. Santino también dejó un mensaje para todos: “Gracias, gracias”.
El caso de Santino movilizó a Misiones y a todo el país, con campañas solidarias y apoyo masivo que permitió concretar su tratamiento en el exterior. “Estamos eternamente agradecidos con todos los misioneros que nos acompañaron, más allá de lo económico, con mensajes y apoyo constante”, cerró Rodríguez.

