Antes de emprender un viaje por ruta, la revisión mecánica integral resulta decisiva para reducir riesgos y prevenir imprevistos. Así lo señaló el mecánico Enrique Pedrozo, propietario de un taller especializado, durante una entrevista en Radio Provincia LT17, donde detalló los controles esenciales del vehículo y brindó recomendaciones prácticas para conductores que planean trayectos cortos o viajes extensos.
Pedrozo remarcó que la seguridad vial descansa sobre tres pilares fundamentales. “Siempre hablamos de tres factores: el humano, la documentación y el vehículo”, explicó, y subrayó que ninguno funciona de manera aislada. En ese sentido, indicó que la conducta al volante, el descanso adecuado y el respeto por las normas acompañan al correcto estado mecánico.
Un chequeo técnico con 27 puntos de control
Desde el taller, el profesional impulsa una revisión basada en una planilla de 27 ítems, aplicada a todo tipo de unidades. “Chequeamos luces, frenos, suspensión, tren delantero, neumáticos, motor, fluidos, escobillas y niveles generales”, precisó Pedrozo. A partir de ese relevamiento, el equipo elabora un checklist técnico con observaciones concretas sobre el estado del vehículo.

Si bien los controles alcanzan a todas las unidades, el mecánico aclaró que el kilometraje marca diferencias. “Un auto cercano a 0 km requiere un control menos exhaustivo, mientras que una unidad con mayor rodaje presenta un desgaste lógico de componentes”, sostuvo.
Tren delantero: un sistema complejo y decisivo
Uno de los puntos menos visibles para los conductores aparece en el tren delantero, un conjunto de piezas clave para la estabilidad y el frenado. “Parrillas, rótulas, bieletas, extremos, barra estabilizadora, suspensión, homocinéticas y rodamientos trabajan en conjunto para un desempeño correcto sobre el pavimento”, detalló.

Consultado sobre los descuidos más frecuentes, Pedrozo evitó focalizar en un solo elemento. “La seguridad requiere una mirada integral. Podés tener frenos nuevos, pero sin descanso al volante el riesgo sigue. O cumplir con las horas de sueño y circular con neumáticos en mal estado bajo la lluvia”, advirtió.
Cuándo y cómo realizar los controles
El especialista recomendó adaptar la revisión al tipo de viaje. “No es lo mismo circular a 10 minutos de casa que recorrer 500 o 2.000 kilómetros”, indicó, y explicó que los trayectos largos exigen controles más profundos por el desgaste acumulado.

Además, recordó las pautas básicas de mantenimiento que figuran en los manuales técnicos: “Cada 10.000 km conviene cambiar el aceite de motor; cada 40.000 km, el líquido de frenos y refrigerante; y entre los 100.000 y 120.000 km, el aceite de caja”. En el caso de los neumáticos, sugirió rotaciones cada 25.000 a 30.000 km y una presión mayor en ruta, entre 33 y 35 libras, cuando el vehículo circula con carga completa.
Altas temperaturas y sistema de refrigeración
En épocas de calor intenso, Pedrozo destacó el rol del sistema de refrigeración. “Arrancamos el auto, encendemos el aire al máximo y olvidamos que todo el mecanismo necesita refrigeración constante”, señaló. Dentro de ese sistema, resaltó la función del refrigerante, con propiedades anticongelantes y de control térmico. “Con altas temperaturas, su control resulta fundamental”, afirmó.
Para quienes no pueden acudir de inmediato a un taller, recomendó al menos una verificación domiciliaria. “Revisar el nivel del refrigerante y del aceite puede evitar daños mayores en el motor”, apuntó.
Capacitación para conductores
Como aporte comunitario, el mecánico comentó que el taller ofrece encuentros gratuitos con consejos prácticos. “Mostramos cómo medir aceite, revisar refrigerante, evaluar el desgaste del neumático y cambiar una rueda ante una emergencia”, explicó. Estas instancias incluyen prácticas sobre patrones de desgaste, balanceo y seguridad básica.
“Muchos tenemos autos, pero no siempre dimensionamos la responsabilidad que implica conducirlos”, reflexionó Pedrozo al cierre de la entrevista. Sus recomendaciones refuerzan una premisa clara: la seguridad vial comienza antes de girar la llave, con prevención, mantenimiento y conocimiento.

