El presidente ruso, Vladimir Putin, rechazó las propuestas occidentales de desplegar una “fuerza de seguridad” en Ucrania una vez que entre en vigor un eventual alto el fuego. La iniciativa fue discutida en la cumbre de París, donde Emmanuel Macron anunció que 26 aliados de Kiev se habían comprometido formalmente a enviar tropas “por tierra, mar o aire” para brindar garantías de seguridad, aunque sin revelar los países involucrados.
Putin advirtió que cualquier tropa extranjera en Ucrania sería considerada un “objetivo legítimo”, incluso si llegara antes de un acuerdo, aunque por ahora no existen planes inmediatos de despliegue. Moscú insiste en que debe ser parte de los países garantes de la seguridad ucraniana, algo que Kiev y sus aliados rechazan.
Perspectivas de diálogo y tensiones diplomáticas
El mandatario ruso sostuvo que estaría dispuesto a dialogar con Volodymyr Zelensky, aunque lo consideró poco útil porque “es casi imposible llegar a un acuerdo en cuestiones clave”. También se mostró abierto a organizar una cumbre en Moscú con garantías de seguridad, propuesta que Kiev ridiculizó y calificó como una maniobra dilatoria.

Donald Trump, en tanto, aseguró que mantiene un “diálogo muy positivo” con Putin y que Estados Unidos podría respaldar a Ucrania “probablemente con apoyo aéreo”. Zelensky dijo haber conversado con él sobre la “máxima protección de los cielos”, aunque Washington aún no dio detalles concretos de su participación.
En paralelo, Trump criticó a Europa y expresó en redes sociales que “parece que hemos perdido a India y Rusia ante la China más profunda y oscura”, tras la cumbre de Tianjin con Xi Jinping y Kim Jong Un. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, elogió los “esfuerzos constructivos” del expresidente estadounidense, pero cuestionó lo que consideró “maniobras provocadoras” de Europa para prolongar la guerra.
Garantías de seguridad y posiciones enfrentadas
Tras la reunión de Alaska entre Putin y Trump, la “Coalición de los Dispuestos”, liderada por Reino Unido y Francia, intensificó los trabajos para garantizar la seguridad de Kiev mediante el refuerzo de su ejército y una fuerza multinacional encargada de patrullar la paz. Macron subrayó que el despliegue tendría un carácter disuasivo y no bélico: “no tiene el objetivo de librar una guerra contra Rusia”.

Zelensky celebró los acuerdos de París como un “primer paso concreto”, asegurando que se desplegarían miles de soldados extranjeros, aunque admitió que aún es temprano para hablar de ello. El canciller alemán, Friedrich Merz, también sostuvo que la prioridad debe ser asegurar un alto el fuego con participación directa de Kiev, y luego avanzar hacia garantías sólidas de seguridad.
Sin embargo, Putin relativizó las perspectivas de un acuerdo y responsabilizó a Ucrania por exigir referendos en los territorios ocupados y el levantamiento de la ley marcial. Rusia anexó ilegalmente cinco regiones ucranianas, pero solo controla plenamente Crimea.
Apoyo occidental y continuidad del conflicto
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó que Rusia no tiene poder de veto sobre el despliegue: “Es un país soberano. No les corresponde a ellos decidir”. Pese a ello, pocos países han prometido enviar tropas sobre el terreno y diplomáticos europeos reconocen que hacerlo ahora reforzaría la narrativa de Putin contra Occidente.
El primer ministro británico, Keir Starmer, habló de un “compromiso inquebrantable” con Kiev, mientras que el secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, elogió a Trump por mantener abiertas todas las opciones.
Más de tres años y medio después de la invasión a gran escala, Putin insiste en que el ejército ruso avanza “en todos los frentes” y que “hay una cierta luz al final del túnel”. No obstante, Moscú rechaza un alto el fuego inicial y condiciona el fin de la campaña a un acuerdo de paz completo, algo que Ucrania y sus aliados consideran inviable en el corto plazo.
En este contexto, los líderes europeos comparan la situación con otros ejemplos históricos, como la línea de demarcación entre las dos Coreas, donde un alto el fuego perduró por décadas sin un acuerdo de paz formal, sostenido por la presencia de tropas aliadas. Kiev ve en ese modelo un posible camino hacia la estabilidad, aunque con el conflicto aún abierto, las perspectivas de paz siguen lejanas.

