El mercado laboral de Estados Unidos dio una señal inesperada de debilidad en febrero. Según datos oficiales, la economía perdió 92.000 empleos y la tasa de desempleo subió al 4,4%, un resultado que sorprendió a analistas que esperaban cifras estables.
La contracción representa la mayor caída mensual desde octubre y llega en un contexto marcado por nuevas incertidumbres económicas. Entre ellas, el impacto que podría tener el aumento de los precios del petróleo, impulsado por el conflicto entre Estados Unidos e Israel en territorio iraní.
La pérdida de puestos de trabajo se extendió a casi todos los sectores. Incluso el área de salud, que suele sostener la creación de empleo, registró una merma debido a huelgas ocurridas durante el último mes.
El empleo en el gobierno federal también continuó retrocediendo. Solo en febrero se eliminaron 10.000 puestos y, desde el pico alcanzado en octubre de 2024, el sector público nacional acumula una reducción de 330.000 empleos, equivalente a una caída del 11%.
A esto se sumó una revisión a la baja de las cifras de contratación de diciembre y enero, lo que reforzó la percepción de que la recuperación del empleo todavía no logra consolidarse tras la desaceleración registrada durante 2025, el año más débil para el mercado laboral desde la pandemia.
Economistas advirtieron que el informe pone en duda la idea de que el empleo estuviera retomando impulso. “La idea de que el mercado laboral ha dado un giro se desmorona con este informe”, señaló Samuel Tombs, economista jefe para Estados Unidos de Pantheon Macroeconomics.
El impacto se sintió rápidamente en los mercados financieros, con caídas en las acciones de Wall Street. Además, el dato incrementó la presión política sobre el presidente Donald Trump, quien había prometido durante su campaña mejorar el desempeño de la economía.
El escenario también complica las decisiones de la Reserva Federal. Si bien un mercado laboral más débil suele impulsar recortes en las tasas de interés para estimular la actividad, el riesgo de una inflación más alta por el encarecimiento del petróleo podría obligar al banco central a actuar con cautela.

