En el marco del paro nacional de médicos del PAMI, en Misiones los profesionales comenzaron a organizarse en asambleas para analizar el impacto de los cambios en el sistema de remuneración y definir posibles medidas de fuerza. La situación genera creciente preocupación por la continuidad de la atención a los afiliados en la provincia.
El conflicto se originó a partir de una resolución del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados que modificó el esquema de pago a los médicos de cabecera, eliminando adicionales y reduciendo significativamente los ingresos. A nivel nacional, la medida derivó en un paro por 72 horas impulsado por Appamia, con respaldo de Amra.
En la provincia, si bien hasta el inicio de la semana los prestadores continuaban trabajando con normalidad, desde el sector advierten que el nuevo esquema podría derivar en una ola de renuncias. Según explicó a medios locales el delegado gremial de ATE en PAMI, José Marí Friedl, la quita de un plus salarial implica una caída considerable en los ingresos de los profesionales.
El cambio establece un pago fijo por afiliado, sin contemplar la cantidad de consultas realizadas, lo que impacta directamente en la rentabilidad del trabajo médico. Desde el sector aseguran que, en muchos casos, los ingresos no alcanzan a cubrir los costos básicos de funcionamiento de un consultorio.
En este contexto, las asambleas en Misiones buscan evaluar los pasos a seguir frente a un escenario que consideran crítico. Los gremios advierten que, de sostenerse esta política, podría producirse un éxodo de profesionales que afectaría el primer nivel de atención, clave para el seguimiento de pacientes y la gestión de tratamientos.
La situación se suma a otros conflictos que atraviesa el PAMI en la provincia, como las deudas con farmacias y recortes en prestaciones, lo que ya había generado interrupciones en servicios durante los últimos meses.
Mientras tanto, a nivel nacional, el plan de lucha podría profundizarse si no hay respuestas por parte del organismo. Aunque se garantizan las urgencias, el sector advierte que el sistema enfrenta un escenario de creciente tensión que podría impactar de lleno en la atención de jubilados y pensionados.

