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Written by 2:15 pm Agro y Producción

Ante las intensas lluvias, el INTA brinda claves de manejo adaptativo en yerbales

En un período marcado por precipitaciones frecuentes y elevada humedad en Misiones, especialistas del INTA elaboraron recomenraciones. Ajustar la fertilización, proteger el suelo, y reforzar el monitoreo sanitario aparecen entre las principales medidas para reducir riesgos.

l INTA brinda claves de manejo adaptativo en yerbales

Un escenario de lluvias frecuentes no implica solamente disponer de más agua para los cultivos. Cuando las precipitaciones son abundantes o persistentes, cambian las condiciones dentro del yerbal y también la forma en que conviene tomar algunas decisiones de manejo. Frente a este escenario asociado al fenómeno El Niño, el equipo de trabajo de INTA Misiones elaboró una serie de recomendaciones para anticiparse a posibles problemas y adaptar las prácticas productivas.

El foco está puesto en el manejo de las plantas, la fertilización, la protección del suelo, el manejo de malezas y la prevención de enfermedades.

Más aire y monitoreo sanitario

En períodos de elevada humedad resulta especialmente importante promover una estructura de planta abierta y bien aireada, principalmente en yerbales de alta densidad. Una mayor circulación del aire ayuda a reducir las condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades.

Al mismo tiempo, se recomienda intensificar el seguimiento sanitario, iniciar los monitoreos desde el comienzo de la brotación y aumentar su frecuencia durante los períodos de lluvias y elevada humedad.

En yerbales de mayor riesgo —ya sea por su alta densidad, asociación con árboles o por estar destinados a cosecha mecanizada— pueden considerarse estrategias preventivas de manejo sanitario. Ante la aparición de síntomas, la recomendación es intervenir tempranamente y realizar un diagnóstico adecuado que permita abordar el problema específico.

Ajustar la fertilización y proteger el suelo

Una sucesión de días nublados y lluviosos reduce la disponibilidad de radiación solar y puede limitar el crecimiento de las plantas. Por eso, desde INTA recomiendan ajustar el programa de fertilización a la respuesta real del cultivo y no exclusivamente al calendario habitual. La estrategia propuesta es fraccionar la fertilización en dos o tres aplicaciones durante el ciclo. Siempre que las condiciones del suelo y de las plantas lo permitan, se aconseja adelantar la primera aplicación y procurar realizarla durante septiembre. Las restantes deberían distribuirse según la evolución del yerbal y las condiciones meteorológicas.

También se recomienda evitar la aplicación de fertilizantes inmediatamente antes de precipitaciones intensas o prolongadas, ya que puede favorecer la pérdida de nutrientes y reducir la eficiencia de la fertilización.

Por su parte, mantener una buena cobertura vegetal constituye otra herramienta importante ante períodos muy lluviosos. El impacto reiterado de las precipitaciones y el escurrimiento superficial pueden aumentar los procesos erosivos, especialmente cuando el suelo está descubierto.

La atención debe ser mayor en yerbales recientemente implantados donde se realizaron labores de remoción, como aradas o rastreadas. En esos casos, se recomienda procurar el establecimiento de una cubierta vegetal lo antes posible.

El exceso de humedad también debe considerarse al ingresar con maquinaria. En lotes destinados a cosecha mecanizada se aconseja evitar el tránsito de cosechadoras cuando el suelo se encuentre excesivamente húmedo y esperar a contar con un piso firme para disminuir el riesgo de compactación y deterioro de su estructura.

Mirar el pronóstico para anticiparse y adaptar el manejo

En un período de precipitaciones frecuentes, el pronóstico meteorológico se convierte en una herramienta cotidiana para planificar las labores de control de malezas y encontrar ventanas adecuadas de aplicación.

Se recomienda evitar el uso de herbicidas cuando exista alta probabilidad de lluvias inmediatamente posteriores. Como referencia, debería asegurarse un período sin precipitaciones antes y durante el tratamiento y entre dos y cuatro horas después, de acuerdo con las características y recomendaciones de uso de cada producto.

El conjunto de recomendaciones apunta a una misma estrategia: ante precipitaciones persistentes, las decisiones de manejo deben adaptarse a las condiciones reales del ambiente.

Observar el cultivo, consultar el pronóstico, mantener el suelo cubierto, elegir adecuadamente cuándo fertilizar o ingresar con maquinaria y detectar tempranamente problemas sanitarios pueden contribuir a reducir los impactos de un período excesivamente húmedo.

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