En la localidad de San Martín, la historia de la yerba mate Don Adán es ejemplo de cómo la decisión y el esfuerzo pueden convertir una crisis en un proyecto familiar con proyección nacional. Así lo contó Raúl Benítez, responsable del establecimiento KM 20, en una entrevista para el ciclo AgroTech de Canal Doce.
Todo comenzó cuando el antiguo propietario del secadero de yerba mate decidió dejar la actividad. Ante la posibilidad de perder su fuente laboral, Benítez decidió junto a su familia crear una SRL para mantener los puestos de trabajo y continuar con la producción. “El primer año proyectamos elaborar 500 o 600 mil kilos de yerba canchada, pero logramos 760 mil. Fue un logro enorme para nosotros”, recordó.
El crecimiento no se detuvo: al año siguiente alcanzaron 1,1 millón de kilos, cifra que consolidó al emprendimiento como un nuevo actor del sector yerbatero misionero. Además, la familia lanzó su propia marca, Don Adán, en homenaje al suegro de Benítez, cuya imagen ilustra el paquete del producto. “La foto es de cuando él esperaba el colectivo en San Vicente, después de construir un secadero. Nos pareció justo homenajearlo”, contó emocionado.
Con una yerba estacionada por más de un año y enfocada en la calidad, Don Adán empezó a conquistar paladares fuera de la provincia. “Gracias a colegas que probaron y confiaron, ya vendemos en Corrientes, Buenos Aires y Formosa. La idea es llegar a todo el país”, adelantó Benítez.
El emprendimiento se apoya en valores como la calidad artesanal, el respeto por la tradición y la generación de empleo local, convirtiéndose en un ejemplo de la nueva producción misionera que combina identidad y profesionalismo.

