El Servicio de Clínica Médica del Hospital Nuestra Señora de Fátima se consolidó como pieza clave en la red sanitaria de Garupá, sosteniendo con doce camas y una rotación constante de pacientes adultos una demanda que crece mes a mes.
La Dra. Juliana Quijano, jefa del área, repasó en detalle el funcionamiento cotidiano del servicio, su articulación con el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” y los desafíos que atraviesa la institución tras el crecimiento exponencial que experimentó durante la pandemia.
En este sentido, Quijano explicó: “Este servicio consta de 12 camas con una alta rotación, la permanencia del paciente más o menos está promediando una semana”. Además, subrayó que la atención responde a un perfil específico de complejidad media.
El esquema se sostiene gracias a un trabajo interdisciplinario que va más allá de la guardia médica tradicional. “El servicio consta de tanto médicos de planta como de kinesiología y nutrición, que hace ayuda a la recuperación y acortar la estadía de los pacientes en internación”, señaló la especialista. Asimismo, destacó que cada disciplina cumple un rol concreto en achicar tiempos de internación sin resignar calidad de atención.
La articulación con el Madariaga, la clave del sistema
Uno de los ejes centrales es la coordinación con el Hospital Madariaga, referencia de alta complejidad en la región. “Nosotros, a ser una complejidad media, trabajamos mancomunadamente con el servicio de emergencia y de clínica del Hospital Madariaga, que es de alta complejidad, derivando y recibiendo pacientes desde allá”, indicó.

La ocupación de camas se intensificó en los últimos meses. “La ocupación de camas ha crecido un montón en este último tiempo, por eso buscamos darle respuesta tanto a la emergencia de este hospital como a la emergencia del Madariaga”, afirmó Quijano, en un diagnóstico directo sobre la tensión que atraviesa la red hospitalaria pública de Misiones.
Además del staff médico, la jefa de servicio puso el foco en actores muchas veces invisibilizados. “También es importante recalcar el trabajo de enfermería, de los chicos, de la personal de traslado, que también ayudan al mejor manejo del paciente”, dijo. Y definió a su equipo con una frase que resume el espíritu del servicio: “Somos un grupo pequeño, pero muy activo. Lo que buscamos siempre es la mejor opción para el paciente”.
La historia reciente del Fátima está marcada por la pandemia. “Este es un hospital, como dije al principio, de nivel 2, que durante la pandemia fuimos hospital de referencia. Por ende, en ese momento tuvimos un crecimiento exponencial, no solo en infraestructura, sino en personal, en el servicio”, recordó Quijano.

Ese salto dejó capacidades instaladas que hoy sostienen la atención. “Lo que nos permitió hoy en día contar con más prestaciones, las 24 horas como laboratorio, radiografías y los servicios que nos apoyan y nos apoyamos mutuamente”, agregó.
El rol estratégico de la Fundación Parque de la Salud
De cara a lo que resta de 2026, la proyección es de consolidación y mejora continua. “Expectativas para este año, para esta mitad de año, que falta transitar todavía, bueno, es siempre esperar que la atención siga mejorando”, sostuvo Quijano. Y cerró con un reconocimiento coral: “Este servicio está apoyado por toda la gente. Yo soy la cara visible, pero todo el personal son los que hacen efectivamente que este servicio pueda andar diariamente y pueda obtener resultados”.
En esta línea, el rol de la Fundación Parque de la Salud resulta estratégico. Su gestión coordinada permite equipar servicios críticos, actualizar diagnósticos y sostener infraestructura que garantiza respuestas las 24 horas. Este acompañamiento institucional es clave para que hospitales de distinta complejidad trabajen articuladamente, asegurando una atención de calidad y en constante crecimiento para la comunidad.

