Cada año, en la víspera del Día del Trabajador, la ciudad de Bernardo de Irigoyen se llena de aromas y recuerdos. Allí, Arias Sánchez, conocido como “El Negrito”, enciende el fuego desde temprano para preparar su tradicional locro, un plato que se ha convertido en símbolo de unión comunitaria. Con paciencia y dedicación, el cocinero reafirma su compromiso con una costumbre que lo acerca a vecinos y comensales.
Durante la jornada, el proceso de cocción mostró cómo los ingredientes se combinan para expresar la riqueza cultural de la región. “Como siempre en las fiestas tradicionales celebramos con un asado o con un locro criollo”, expresó Sánchez, resaltando la importancia de mantener vivas las tradiciones gastronómicas.

Al detallar los componentes de la receta, el cocinero explicó los pasos que sigue cada año. “Para esta comida se necesitan verduras crudas, carnes, garrón, que es típico del locro y está precocido porque se le saca la grasa”, señaló. Además, destacó que el proceso requiere tiempo y cuidado para lograr el sabor que todos esperan.
Enumeró otros ingredientes que completan el plato: “Tenemos cuero, mondongo, tripa gorda, oreja, garrito, tripa de cerdo, zapallo, mandioca y por último el chorizo”.
Además de reunir sabores únicos, su gesto fortalece la identidad de Bernardo de Irigoyen y reafirma el valor de las tradiciones compartidas, donde cada 1° de mayo se convierte en una celebración que une generaciones alrededor de un plato que simboliza historia, comunidad y pertenencia.

